HISTORIA
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Historia: Especial Manuel Belgrano

MANUEL BELGRANO
EDUCACIÓN, EDUCACIÓN, EDUCACIÓN…

Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos.

Elena Luz González Bazán * para Cuadernos

Un tema que, indudablemente, desveló al creador de la Enseña Nacional, fue la importancia, la necesidad imperiosa de la educación.
Su propia formación realizada en España y con conocimientos acabados de las realidades europeas lo hizo comprender que los pueblos que no tienen educación quedan sumergidos en el ostracismo de la ignorancia.

Desde el Consulado, pero también desde su tarea como patrocinante de la educación, entiende que hay que lograr la instrucción de hombres, mujeres y niños de la colonia.
En tal sentido, su primer esfuerzo es la conformación de la Escuela de Comercio, en la misma se debía enseñar: Aritmética, teneduría de libros, principios de cambio, reglas de navegación, leyes y costumbres mercantiles, geografía y estadística comercial.
Las otras instituciones que entiende deben crearse y ponerse en funcionamiento son: La escuela de Dibujo y la de Náutica.

En el caso de la Academia de Geometría y Dibujo, que como todos sus emprendimientos, lamentablemente, tuvieron corto tiempo de existencia, Belgrano defendía su constitución afirmando: "Los buenos principios los adquirirá el artista en una escuela de dibujo que, sin duda es el alma de las artes. Algunos creen inútil este conocimiento; pero es tan necesario que todo menestral lo necesita para perfeccionarse en su oficio; el carpintero, cantero, bordador, sastre, herrero y hasta los zapateros no podrán cortar unos zapatos sin el ajuste y perfección de vida, si no saben dibujar. Aún se extienden a más que a los artistas, los beneficios que resultan de una escuela de dibujo; sin este conocimiento los filósofos principiantes, no entenderán los Planisferios de las esferas celeste y terrestre, ni los armilares * que se ponen para estudiar el movimiento de la tierra, y de más planetas en sus respectivos sistemas: y por consiguiente, los dueños de las máquinas eléctricas y neumáticas y otros muchos que se ponen ya en sus libros".

Sobre la Escuela de Náutica se plantea la necesidad que los jóvenes tengan las herramientas esenciales para un trabajo honroso y fructífero. Ambas son aprobadas en 1799, inician su labor a condición de la Corte de Madrid.
Educación y trabajo, una conduce a la otra, al desempeño laboral que propone Belgrano en su reglamento y que aquellos que no siguieran o eligieran la Escuela de Náutica: ¨podrán trabajar en el comercio, las milicias o en cualquier otro estudio¨.
Este sueño duró tan solo tres años, la Corte de Madrid mandó su cierre por considerarlas de ´mero lujo¨ para la colonia…
En ese aspecto, Manuel Moreno recordaba, en 1812, que: ¨De esas escuelas salieron excelentes jóvenes que pudieron dirigir las embarcaciones a Europa, Lima, La Habana y otros puntos. Pero este adelantamiento provechoso de la colonia, y útil del fomento de sus artes e industrias, no podían menos que disgustar a los que fundaban su interés en la ignorancia y abatimiento de sus naturales. La orden más furiosa fue expedida para abolir una institución que contrariaba su política peculiar, y no solo fueron tan crueles nuestros tiranos que privaron a nuestra pobre juventud de este recurso, sino que tuvieron bastante impudencia para insultar nuestra situación, asegurando que los conocimientos matemáticos y el cultivo de las artes de gusto no eran para la América. En los archivos del Consulado existen esta bárbara disposición para monumento de nuestros agravios, y raro ejemplo de nuestros sufrimientos¨.
Belgrano no puede mantener en pie las escuelas especializadas. Mayores dificultades encuentra para concretar otras propuestas: la educación de las mujeres, la enseñanza para niños de ambos sexos, las clases de agricultura para labradores y, sobre todo, las escuelas gratuitas que Belgrano pretende crear para los hijos de los infelices donde se les podría dictar buenas máximas e inspirarles amor al trabajo, pues en un pueblo donde reine la ociosidad decae el comercio y toma su lugar la miseria¨.

Luego de hacerse cargo del Ejército del Norte, Belgrano llega hasta Curuzú Cuatiá, allí, fueron varias las tareas que emprendió; entre ellas: tratar de solucionar un conflicto limítrofe entre Corrientes y Yapeyú; administrar y organizar la realidad poblacional alrededor de los dos columnas esenciales: iglesia y escuela, así diseñó calles y manzanas de Curuzú Cuatiá y de Mandisoví.
En ese sentido, Belgrano sostenía que tanto el aspecto religioso como la educación eran las armas maestras de la libertad y la civilización.
Igualmente, se propuso organizar el funcionamiento escolar: llevó adelante la venta de solares donde funcionarían las escuelas de Curuzú Cuatiá y para ello, además, le pidió a la población más acomodada, económicamente, que aportaran ¨cuatro reales al maestro por cada uno de sus hijos, hasta que se dotaren bien de fondos públicos¨.

En sus memorias se puede conocer lo que decía: Sin embargo ya que por las obligaciones de mi empleo podía hablar y escribir sobre útiles materias, me propuse al menos, echar las semillas que algún día fuesen capaces de dar frutos, ya porque algunos estimulados del mismo espíritu se dedicasen a su cultivo, ya porque orden mismo de las cosas las hiciese germinar. Escribí varias memorias sobre la planificación de escuelas: la escasez de pilotos y el interés que toca tan de cerca a los comerciantes me presento circunstancias favorables para el establecimiento de una Escuela de Matemáticas, que conseguía a condición de exigir la aprobación de la corte, que nunca se obtuvo y que no paró hasta destruirla; porque aún los españoles, sin embargo, de que conociesen la justicia y utilidad de estos establecimientos en América, francamente se oponían a ellos, errados, a mi entender, en los medios de conservar las colonias.
No menos me sucedió con otra de diseño, que también logré establecer, sin que costase medio real el maestro. Ello es que ni estas ni otras propuestas a la corte, con el objetivo de fomentar los tres importantes de agricultura, industria y comercio, de que estaba encargada la corporación consular, merecieron la aprobación; no se quería más que el dinero que produjese el ramo destinado a ella; se decía que todos estos establecimientos eran de lujo y que Buenos Aires todavía no se hallaba en estado de sostenerlos¨.

En otro de sus momentos de gran compromiso con la Patria y viendo las miserias y pobrezas de las armas de la Patria, algunas a sueldo dice: ¨…entonces empecé a observar el estado miserable de la educación de mis paisanos, sus sentimientos mezquinos…¨

Por otro lado, la falta de escuelas para niñas era una realidad, estaba obsesionado en la educación para las mujeres, por ello, sostenía que: "se deben poner escuelas gratuitas para las niñas, donde se les enseñará la doctrina cristiana, a leer, a escribir, coser, bordar, etc., y principalmente inspirarles amor al trabajo, para separarlas de la ociosidad, tan perjudicial o más en las mujeres que en los hombres". A esto se sumaba que quería que la educación fuera gratuita para todos.

Según Bartolomé Mitre, "Belgrano aconsejaba que se abran escuelas en todos los barrios de la ciudad y en todas las villas de campaña para los niños de ambos sexos, en circunstancias en que no existía en Buenos Aires más que una sola escuela de primeras letras, que se llamaba 'desrey', por ser la única que costeaba la Corona de España".
Desde las páginas del Correo de Comercio de Buenos Aires, en marzo de 1810, Belgrano advertía sobre la necesidad e importancia de crear, con fondos públicos, escuelas primarias en las ciudades, villas y parroquias, y solicitaba a los jueces que "obliguen a los padres a que manden a sus hijos a la escuela, por todos los medios que la prudencia es capaz de dictar". Efectivamente, sus escritos en el Correo y sus Memorias de 1796, por sus reiteradas referencias a la educación, lo convierte en el primer hombre de Estado que habla como educador.

En otro de sus párrafos imborrables sobre la Educación nos decía: ¨Dirigid Señores, vuestras miradas a los manuscritos antiguos, si queréis convencernos; observad esas medallas, las estatuas; leed los libros, y sobre todo el libro de los libros, y encontraréis tantas pruebas de esto mismo, que plenamente quedaréis convencidos. Si yo no temiera molestaros, os presentaría un catálogo inmenso de héroes elogiados por sus acciones, por sus hechos útiles al público; y no creáis que los confundiría con los monstruos a quienes la adulación, la vil adulación, hija de la servilidad voluntaria, merificó ** y elevó a aquella clase distinguida¨.
Y luego afirmaba en un discurso pronunciado el 13 de marzo de 1802 dirigido a los alumnos premiados de la Escuela de Náutica: ¨Todo esto manifiesta la asiduidad en el trabajo, puesto que sin ella no es posible posesionarse de unos conocimientos cuya entrada es tan árida y tan penosa; no pudiendo vencer el desfallecimiento que imprime aun a los hombres formados, cuyo entendimiento está acostumbrado a la meditación, sin abandonar las distracciones propias a la edad y trabajar con constancia".

Sarmiento afirmará que ¨Belgrano, el más inimitable de los buenos modelos¨. Y seguramente fue así, cuando la Asamblea constituyente manda a premiarlo con un sable con guarnición de oro y le donan 40.000 pesos ¨en valor de fincas pertenecientes al Estado¨; éste se encontraba en Jujuy y desestima este regalo destinándolo a cuatro escuelas públicas de primeras letras, que debían establecerse en Jujuy, Tarija, Tucumán y Santiago del Estero porque en estos lares no había un ¨establecimiento tan esencial¨.
Estas escuelas se sostendrían con la renta de las fincas que le obsequiaron a razón de 500 pesos anuales cada una, 400 serían para pagar el sueldo del maestro y los restantes cien para la compra de útiles, libros y catecismos.
De igual forma, el Reglamento fue redactado por Belgrano con disposiciones, horarios de clases, asuetos, los castigos y los rezos, premios y otros aspectos claramente especificados.
Pero, la pobreza de las arcas fiscales, la anarquía y la falta de interés de los políticos hicieron que solo una escuela funcionara y por poco tiempo, la de Jujuy, inaugurada el 3 de enero de 1825, su maestro fue Juan Manuel Arizmendi y pronto cerró.

En su testamento, 25 días antes de morir, Manuel Belgrano dictó su testamento. Declaró que no teniendo ningún heredero forzoso, ascendiente ni descendiente, instituía como tal a su hermano el religioso don Domingo Estanislao Belgrano, a quien nombró patrono de las escuelas por él fundadas.
¨Sin enseñanza no hay adelantamientos y he clamado siempre por la escuela [...] como medios para la prosperidad del Estado¨.
Manuel Belgrano murió en la total pobreza y olvidado, en medio de la lucha intestina. Solo el periódico el Despertar Filantrópico informó sobre su partida. Fue un hombre honrado, como dice Romand Roland en su libro Juan Cristóbal: No hay cosa más hermosa que ver un hombre honrado.
Su obsesión fue la educación del pueblo, la importancia de los oficios, el arte, la náutica y las matemáticas, entre otros, conformaron, junto al trabajo, los elementos esenciales como el sendero por donde construir el futuro de la Patria.

*Armilar: Modelo reducido del cosmos desde la perspectiva terrestre.
**Merificó: castellano antiguo, sería actualmente mirificó, sinónimo de asombroso, admirable, maravilloso.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Manuel Belgrano, Autobiografía, La Reforma Corpico, Universidad Nacional de La Pampa.
B.G. Arrili, Historia de la Argentina, Tomo 1, Editorial Nobis.
Félix Luna, Manuel Belgrano, La Nación, 2004.
Alonso Piñeiro, La Historia Argentina que muchos argentinos no conocen, Depalma, 1976.
Villa Crespo Digital: www.villacrespomibarrio.com.ar
Latitud Periódico: www.latitudperiodico.com.ar

 

LAS MUJERES COCHABAMBINAS

Las guerras de la Independencia encuentran en su búsqueda a estas valientes mujeres, que en Cochabamba resisten, el 27 de mayo de 1812, a los ejércitos realistas al mando de José Manuel Goyeneche, jefe de operaciones realistas del Alto Perú.

Balbina Méndez y su hermana Clotilde Méndez de Carrillo lograron escapar y sobrevivieron a aquella masacre y violación, por parte de los ejércitos realistas, a las mujeres de Cochabamba. Estas supervivientes pudieron dejar el testimonio de aquellas luchas donde participaron con decisión, ahínco y grandes dolores.
Ante el avance, las mujeres deciden enfrentar al ejército realista, la mayor parte de las guerreras pertenecían a las clases populares, aleccionadas por algunos dirigentes se fueron hasta la colina San Sebastián. Se armaron con cuchillos, palos, barretas y piedras, se llegaron hasta el lugar donde estaban las piezas de artillerías de Cochabamba, las armas y todo lo que encontraron para enfrentarlos.
Luego de la carta del soldado Francisco Turpín a Manuel Belgrano y ante la muerte de la mayoría de ellas, Belgrano, sus soldados y generales demostraron que en los campos de batalla se homenajeaba a las mujeres de la misma forma que la hidalguía y valentía de otros hombres.

Belgrano establece que todas las noches al pasar lista, cada oficial de cada cuerpo militar preguntaba en voz alta ¿Están las mujeres de Cochabamba? Y otro oficial contestaba ¡Gloria a Dios! Han muerto por la patria, todas en el campo del honor.

* Del Libro: MUJER, SOCIEDAD Y POLÍTICA – La Rosa Blindada – julio 2007.

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