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Salud y Ciencia

 

 SILVIA BERMANN

Por Elena Luz González Bazán especial para Historia de Latitud Periódico y Villa Crespo Digital

7 de abril del 2020. Actualizado el 16 de abril del 2020

REPORTAJE A SYLVIA BERMANN *

Nace en la ciudad de Córdoba, es una década compleja, a mediados de los ’20. Su padre era un médico psiquiatra conocido y su madre una docente universitaria. Su padre desarrolló tareas solidarias durante la Guerra Civil Española. Ella lo hace posteriormente en Nicaragua. Con la separación de sus padres se va a Chile donde sigue sus estudios. Viven en la casa del Salvador Allende, amigo de su padre, luego regresa y termina en nuestro país su carrera.
Preocupada siempre por los problemas políticos y sociales, su vida transcurre entre Córdoba y Buenos Aires, ella también se gradúa como médica psiquiatra. Trabaja en distintos hospitales, colaborando y enseñando en distintas cátedras universitarias. Desde sus pasos partidarias es miembro, en Chile, de la Federación Juvenil Socialista. Son sus primeros sendas militantes, luego Córdoba y La Plata. En Filosofía ingresa a la Federación Universitaria como delegada del Centro de Estudiantes. Sylvia reconoce su antiperonismo, es más, participa apoyando en las elecciones de 1946 a la fórmula Tamboríni - Mosca. Trabaja en la Gaceta Universitaria, que era el periódico de la Federación, en esa época cae presa y la encierran en la cárcel de Encausados.
Se casa con Arnoldo Torrens y se separa unos años después, tiene dos hijas, la mayor está detenida-desaparecida.
Afirma:

“Luchábamos por mejorar las condiciones de la salud y de la salud mental de nuestro pueblo, y publicábamos un periódico, La Gaceta de la FAP —Federación Argentina de Psiquiatras—, que tuvo una permanencia de varios años, donde planteábamos la necesidad de un cambio en ese sentido”. (…) Era un grupo bastante progresista, donde con Marie Langer —con quien tuve un vínculo muy estrecho— Enrique Pichón Rivière y otros compañeros, organizamos importantes reuniones y congresos”.

Realizan, también, este tipo de eventos en Luz y Fuerza de Córdoba con la presencia de Agustín Tosco, quien habla en el acto inaugural de la Federación Argentina de Psiquiatras; algo para rescatar es la integración de estos profesionales, tanto hombres y mujeres que se dedicaron a su trabajo en el ámbito de la salud para mejorar las condiciones de la asistencia psiquiátrica, que como afirma Sylvia, eran muy malas en aquella época.
En el hospital Borda como en el Moyano se notaba la carencia de los servicios médicos, en este caso de atención psiquiátrica. A esto se sumaba los desarreglos evidentes en los hospitales generales. En ese razonamiento recuerda que con monseñor Podestá, obispo de Avellaneda, antes que dejara los hábitos, lograron organizar un grupo de salud mental que contó con la participación de la Iglesia.
Entre sus numerosas actividades trabajó en el Policlínico de Avellaneda, donde muere Evita.
En ese tiempo su militancia era en la FAP (Federación Argentina de Psiquiatras).
“A partir del golpe militar, la cosa empezó a ponerse color de hormiga, dado que nuestra estructura era crítica y de izquierda. La acción que realizaron los militares contra todos los sectores críticos es muy reciente y no necesito describirla: sufrimos muchas persecuciones, allanamientos y desapariciones de compañeros”. “En ese momento yo era presidenta de la FAP, y recuerdo una reunión, una noche, en mi casa, donde estaba toda la directiva; empezó a sonar el teléfono, lo levanté varias veces y no me contestaban. Después me enteré que era Juan Carlos (…), uno de los miembros de la Comisión Directiva, que estaba tratando de avisar que se lo estaban llevando, y que a partir de entonces está desaparecido”.

En el marco de la década de golpes de estado en América del Sur, la FAP, cuenta Sylvia, hace llegar su solidaridad a Brasil y Chile, donde la represión, también, era muy grande.

“En determinada etapa todavía había, en nuestro país, un régimen democrático, desde Chile, Uruguay y Brasil vienen muchos compañeros psiquiatras que se instalaron en Buenos Aires; era un momento de abrir los brazos y de recibir a todo el mundo”, afirma Sylvia Bermann.

En la UBA se había creado un Centro para estudiar las circunstancias de salud, de salud mental de los trabajadores y, ahí, trabajaron con muchos gremios, investigando sobre todo las condiciones de varios sectores empresarios y denunciando los factores que dañaban y condicionaban los trastornos de la salud y la salud mental de los trabajadores. Esto significó que, realmente, se lograra una mayor integración en los sectores populares y críticos. Esto fue presentado en distintos congresos.
Luego llega la exoneración del Policlínico Avellaneda y comienza una ola de secuestros… La acción en la FAP, sobre todo desde la asunción de Marie Langer, primero y de Juan Gervasio Paz y de Sylvia Bermann después, había implicado un proceso de transformación y de lucha por mejorar, no sólo las condiciones de la salud mental, sino también, las de vida y de trabajo del pueblo. Esas actitudes determinaron que ese año muchos tuvieran que dejar abruptamente nuestro país.

“Mi circunstancia fue especial porque mi hija mayor, Irene Torrents, actuaba en la izquierda peronista, y un día fue secuestrada en la calle. Yo me había venido a Córdoba a ver a los hijos de mi hermano, que estaban presos desde abril, y eso pasó en noviembre. Me llamó mi hija menor, Norah, y me contó…
(…) se habían llevado mi auto y los habían tenido encerrados en el departamento de mi ex marido, hasta que la policía se fue, llevándose a Irene a la que habían maltratado mucho, primero en mi casa y después en la de mi ex marido; a la menor, felizmente, no. Pero no sabían qué había pasado con mi nieto, el hijo de mi hija desaparecida; había estado en casa de mi ex marido pero parece que en determinado momento lo llevaron a otro lado, y estuve muchos días sin tener noticias de Martín, hasta que logramos ubicarlo”.

A partir de ese momento no regresa a su casa, rescata a su nieto y hace mil peripecias para poder salir con él del país. Lo logra con gran esfuerzo y su exilio será en México. Ahí se relaciona con uno de los grupos, el más cercano a Montoneros, Organización Político Militar.

“Yo era la jefa de la brigada, porque tenía una posición a nivel de la organización: era miembro del Comité Directivo del Movimiento Peronista Montoneros. Era un grupo muy lindo e interesante, de gente valiosa y trabajadora. Nos entrenamos en México y después estuvimos una temporada en Costa Rica, esperando que autorizaran nuestro traslado a Nicaragua, adonde viajamos en una avioneta días antes del triunfo de la Revolución Sandinista“

Cuando triunfa la revolución, Sylvia se encontraba en Nicaragua trabajando en el hospital, ya que los médicos se habían ido. En Diriamba hicieron el primer censo confiable en la historia de Nicaragua, donde investigaron las condiciones de vida, salud y trabajo del pueblo.
Sylvia Bermann demuestra que siempre tuvo una preocupación por la excelencia académica, pero al servicio de los sectores explotados, desposeídos y empobrecidos, en cualquier país que así lo requiriera.
Trabajo precario y salud mental es un libro donde se analizan los efectos negativos, empobrecedores y dañinos de las condiciones laborales injustas y dañosas para la salud y la salud mental de los trabajadores.

—Hablame de tu hija desaparecida.
—Irene Torrents era una chica muy inteligente y capaz, aventajada estudiante de Matemáticas y valiente luchadora. Desapareció en medio de su actividad política; el 13 de noviembre de 1976 fue secuestrada, estuvo en la Escuela de Mecánica de la Armada y después no supimos nada más, posiblemente fue lanzada de un avión. Era un ejemplo de lucha, de combatividad y de responsabilidad, y además una chica brillante que hubiera llegado a ser una matemática extraordinaria. Más allá de todo lo que significa para mí su pérdida, es también una de las pérdidas importantes de nuestra gente, que no se puede ignorar y hay que recordar permanentemente.
—¿Martín vive con vos?
—Martín vive conmigo, lo crie yo después que desapareció su mamá. El papá se volvió a casar, es una buena persona pero vive en Buenos Aires. Con Martín fuimos juntos a México, volvimos juntos de México, y vivimos siempre acá.
—¿Tenías los papeles en orden?
—Logramos los papeles gracias a México, que nos reconoció. Tuve que confesar que había mentido, y México que siempre ha sido muy solidario, con los desterrados y expatriados, hizo fe de mi palabra, reconociendo que yo era Sylvia Bermann y no el nombre que me había puesto; entonces pude tener mis papeles en orden.
Me parece que para todos los que vivimos en México, es una obligación hacer referencia a la solidaridad…
…a la solidaridad, al respeto y a la consideración con que nos trataron, no sólo la gente de izquierda, sino el pueblo y las autoridades mexicanas. Había un reconocimiento al hecho de que éramos víctimas de la persecución y del régimen indecente de nuestro país.

Hoy Sylvia pasa su tiempo final en un hogar, cuidada por sus compañeros… Ella es una mujer esencial…, mejor dicho, es de las imprescindibles.

* El presente reportaje fue realizado por Juan Carlos Cena en el año 2000, aún inédito, lo cedió para el libro: MUJER, SOCIEDAD Y POLÍTICA.

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Nacida en la Ciudad de Córdoba en 1922.

Fue médica psiquiastra, sanitarista, ensayista.

Muere a los 90 años, el 17 de septiembre del 2012.

Hija del médico Gregorio Bermann, quien fue dirigente durante la Reforma Universitaria de 1918.

Un libro imperdible: TRABAJO PRECARIO Y SALUD MENTAL

Se desempeñó como profesora universitaria de Psiquiatría en las Universidades de La Plata y de Buenos Aires.

Obtiene su posgrado en Salud Pública y Salud Mental en la Universida de Harvard.

Por dos décadas fue directora del Servicio de Psicopatología del policlínico Finochietto, de Avellaneda, en el su de la provincia de Buenos Aires.

Enseña psiquiatría en la Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco - México.

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